Después de darle muchas vueltas a la idea de decorar yo misma una caja, me decidí y compré una bastante grande en unos chinos. Era una caja de madera simple, sin barnizar ni lijar, que me sirvió como si de un lienzo en blanco se tratara; la decoraría desde el inicio.
Al ser tan grande, en su interior le puse unos separadores de plástico, donde permite tener las cosas más organizadas.
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